19 de agosto de 1987
Han transcurrido muchos días sin ti, y a
veces los recuerdos parecen un cumulo de dolorosas ensoñaciones que aletean en
torno mío, que llenan de tristeza las profundidades de mi alma y que hacen que
mis ojos se llenen de lágrimas; sé que en este momento debería estar absorta en
profundos pensamientos y contemplaciones, aprovechando de mi hermosa juventud y
tratando de entender la vida a través de la revelación de los libros y de las
enseñanzas de mis padres, pero amor mío, amargos sentimientos han enredado mi
corazón arrastrándola hacia una negra desesperanza, quizás es tu
ausencia hecha carne.
Hoy tengo ganas de dibujar tus cartas
sobre mi cuerpo, -amor mío- cuánta falta me has hecho; los días trascurren tan
vacíos de ausencia que hasta la tristeza ha terminado suicidándose. Seguro que
ahora te estarás preguntando sobre qué ha hecho mi soledad, y cómo han
transcurrido mis días, pero me bastan tus cartas y
tus fotografías para que vuelvan a mi memoria todos los recuerdos de
los dos sentados en el parque de la 87 mirando hacia el cielo y creando
historias con las nubes, viendo toda esa gente pasar
y preguntándonos qué se sentirá ser ellos tan solo por un instante de
nuestras vidas, comiendo helado de chocolate y viendo traspasar la
luz de la luna entre los árboles que tanto aguardan
nuestros encantos de amor de verano. Dicen que cuando dos
almas están separadas pueden encontrarse en lo más remoto de los
sueños para allí revivir los actos de amor que en la realidad no es posible.
Sé que el tiempo transcurre rápidamente;
sé que nos veremos pronto aunque falten cinco meses para ello; sé que
el destino suele dar demasiadas vueltas, aunque a veces es incierto y
traicionero; sé que el amor lo soporta todo, aunque la soledad este
tras su espalda; sé que no debo temer porque eso me los has reiterado en
tus cartas y que tampoco debo perder la esperanza porque nuestra despedida
nunca fue suficiente para decir lo que realmente es un adiós; y sé que la carne
lo soporta todo, pero amor mío, y mi alma qué?
Gracias por las fotos que me has enviado,
parece ser que Dusseldorf es hermoso.
Con cariño, Manuela
Zimmerman.
Pd: Con la carta te
envío café, bocadillos y arequipe, así como me
lo pediste.

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