Sara Herranz Illustration
27 de junio de 1988
Tú no sabes lo que se siente llevar tatuado sobre la espalda tu nombre; tú
no sabes lo que se siente cargar tus promesas sobre mis pechos; tú no sabes lo
que se siente llevar tus poemas sobre mis labios; tú no sabes qué es la
soledad, cuando nunca has extrañado a nadie; tú no sabes qué se siente morir
por amor, porque nunca has amado a nadie; tú no sabes qué es perder la
respiración cuando abrazas a alguien, porque nunca has necesitado afecto; tú no
sabes qué es sentir angustia por ver a ese alguien que amas, porque a ti nunca
te han importado las compañías; tú no sabes qué se siente escribirle a la luna
para desear que alguien regrese a tu lado, porque tú nunca has sido capaz de
mirarle la cara a los sueños; tú no sabes qué se siente buscar a alguien bajo
tu almohada; tú no sabes qué se siente ver alejarse el tiempo mientras va
consumiéndose los recuerdos; tú no sabes que se siente lamentar la ausencia de
alguien cuando te sientes devastado; tú no sabes qué se siente soñar despierto
mientras el sol intenta darle sentido a tu camino; tú no sabes qué se siente
llorar por alguien cuando la ausencia gime de miedo; tú no sabes qué se siente
dar la vida por alguien cuando has dejado tu propia vida a un lado; tú no sabes
qué se siente despertar con el alma fría y cansada; tú no sabes que se siente
ser una fracasada cuando he entregado mi vida para cumplir tus sueños sobre los
míos; tú no sabes qué se siente cuando el silencio matutino me grita con
desespero; tú no sabes qué se siente esperar a alguien atrás de una puerta
cuando la vida misma se encarga de agrietar tus días; tú no sabes qué se siente
ser despedazada por el abandono, cuando lo único que has hecho es alejarte a
tientas; tú no sabes qué se siente perder, cuando nunca has amado; tú no sabes
qué se siente perder la cabeza por alguien, mientras el corazón luchar para no
detenerse; tú no sabes cómo me siento, porque simplemente tu nunca me has
sentido.
El tiempo pasa, despierto angustiada pensando que en cualquier momento
debo asumir la realidad, no hay nada que logre consolarme. Han pasado casi tres
meses y no sé nada de ti, esta sensación de abandono me hace perder energía,
los días son días de invierno enmantados por recuerdos y versos que se
confunden con el silencio, tengo momentos de euforia que no duran mucho, y
luego regreso a mi total estancamiento, llena de frustraciones, desearía
cortarme las venas y enviártelas de a pedacitos, para que el resto de tu vida
recuerdes mi sufrimiento y digas "esta fue la mujer que al otro lado del mundo murió
esperándome".
Necesitándote, Manuela
Zimmerman.

No hay comentarios:
Publicar un comentario