Cartas de Manuela Zimmerman, es una novela epistolar escrita por (Julie Paola Lizcano Roa), cuyo seudónimo es Carlotta de Borbonet. Aquí podrán encontrar toda la zaga, además de poder leerla también en el El Magazín del Espectador. Espero disfruten de esta gran obra.

sábado, 2 de agosto de 2014

CARTA Nº 4


3 de julio de 1987

¿Sabes una cosa?, me encantan los parques y los bares oscuros iluminados con velas blancas, y armonizados con música de los 80s. Me encanta verte y saborear cada una de tus palabras a través de besos y caricias, me encanta cuando escribes poemas sobre las servilletas dedicados a la Luna mirando nuestro amor nacer tras la lluvia. Es cierto que se acabaran mis pesadillas, se ira de mi la andrajosa melancolía, y mi juventud será un ejemplo para la vejez que llega tras de mí, porque ahora te tengo a ti. Ya no quiero ser una poeta marginal, que se esconde detrás de la puerta de su habitación para sentarse a llorar cada vez que se asoma la noche, ya no quiero ser esa mujer sonámbula que ha olvidado que la luz es para ver lo imposible y que los brazos no son solo brazos sino que también son alas para volar, ya no quiero ser esa mujer, a la que se le ha olvidado respirar a través de los sueños y la inspiración de quien cree en los santos y profetas como Mandela y Gandhi. Como sabrás, y como te lo he pronunciado, nada de esto es una necesidad, es una casualidad llena de encantos y de momentos inolvidables, y además aun no estoy preparada para la muerte. Te quiero, estoy absurdamente enamorada de ti, me lo delata mi cuerpo y mi corazón, pues cada vez que te veo siento como la piel se me eriza y mi corazón se paraliza por un instante, mi olfato me indica que estás en camino hacia mí, y te juro, amor mío, que allí, yo vuelvo a nacer, como lo dice Sabines, “te recuerdo en mi boca, y en mis manos a cada instante, y en cada segundo de mi existencia”. 
Es tarde, y estoy leyendo tu última carta que no he podido parar de leer por varias horas, y es que necesito leerte para no sentirme sola. También he salido hoy a comprar algunos libros, y los he leído con frenesí, sin cansancio y sin fatiga he pasado desde Pizarnik, luego por Cortázar hasta Bolaños, terminando con Galeano. Y aquí estoy ahora, escribiéndote de nuevo, e insisto en que deberías venir estar noche. 
Te espero. 

Con Cariño, Manuela Zimmerman.

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