4 de agosto de 1988
Se vuelve pesado el sentido cuando la
única forma de seguir viviendo es obligarme a salir de este encierro al que tú
me has sometido, con una gran necesidad de seguir escribiéndote a mares en un
ahora, que no logro soportar. Parece que lo único que me queda, es intentar
escribir solo para mí, pues siento que a mis 32 años el siempre, ha
terminado en este momento desierto, curvo y desconfiado, es decir invisible y
poco tangible, pues mi alma se niega a sentirse segura, aún en el más hermoso
paisaje que pueda brindarme el mundo; muero de idealismos, pero no importa,
ahora tomaré mis maletas y regresaré a Colombia, allí donde las calles tienen
nuestro nombre y donde mi cama tiene sobre sus sábanas el olor de tu cariño.
Como odio la ausencia, me has hecho a un lado escribiendo en mis labios tu
entierro, que me limita en mi gran desinterés por la vida que desde niña soñé,
esto es definitivamente una tristeza inenarrable que tiende a mi consumo de
alcohol y drogas para silenciar en instante este dolor, sé que simplemente
debería dejarte, darte la espalda y empezar a construir un nuevo camino, pero
¿qué camino puedo construir, cuando eras tú quien lo iluminaba? ahora debo
caminar a tientas, mientras el silencio de nuestros cuerpos hospician las
contradicciones que me sumergieron a amarte. Soy una caricatura, y ya no puedo
más con estos silogismos que eslabonan mi sentir, y que elevan el pasado que
poco a poco se desmorona. Ojala pudiera condensar los recuerdos en una cajita
de pandora, donde pueda entrar y seleccionar nuestros mejores capítulos; deseo
encontrarme con la suerte, para deslumbrarme de nuevo, y así no caer dentro de
mí, que es igual a caer en un abismo profundo, donde los miedo adyacentes
enferman y me avergüenzan de haberte amado sin sentido, deseo alejarme del tu
camino con la cabeza en alto, y así volverme a ilusionar de toda belleza que se
equipare de confianza y seguridad, pues las paredes empiezan a abrirse y veo en
sus hendiduras la mancha de tu indiferencia. Deseo quedarme dormida y soñar
porque allí si te podré encontrar, los sueños son mi gran afición porque allí
puedo encontrar lo que quiero, pero son frágiles al igual que la existencia
humana, que intenta unificar, clasificar y ordenar los sentimientos entre
abanicos, que sientan un leve desdén por vivir sobre la tierra; convendría amor
mío, guardar las penas, reanudando en obras literarias nuestra historia. En
este momento siento que debo ser fiel a mi sufrimiento, soy una joven
prematuramente rebelde, fraccionada, e inmadura que buscó en ti la forma de
crecer y ser diferente, esperando que alguna vez mi madre se sintiera
orgullosa, por haber logrado hacer algo bien en mi vida, pero fracasé de nuevo,
y me fatiga pensar excesivamente que lo de nosotros solo fue un exceso de
grandes encuentros sexuales, que eran inhibidos por las drogas y el alcohol, y
hasta ahora me doy cuenta que en verdad nunca te entregaste como yo lo hice
contigo. Me culpo por ser una literata romántica e irreal, de miedos
indignos que soñó con una vida junto a ti y que ahora simplemente se encuentra
sola, rodeada de amigos imaginarios que se suponen, debieron haberse ido muchos
años atrás en mi vil niñez, pero eso es lo único que me queda...ahora que
empiezo a despedirme.
Dejándote en pedazos, Manuela Zimmerman.

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