Cartas de Manuela Zimmerman, es una novela epistolar escrita por (Julie Paola Lizcano Roa), cuyo seudónimo es Carlotta de Borbonet. Aquí podrán encontrar toda la zaga, además de poder leerla también en el El Magazín del Espectador. Espero disfruten de esta gran obra.

sábado, 2 de agosto de 2014

CARTA Nº 28

Sara Herranz Illustration


29 de julio de 1988

Este dolor que cubre mi alma con lágrimas de sangre solo tiene tu nombre escrito en las yagas de mi ser, ahora llueve en NY y mi cuerpo se cubre de un frío cruel, caminar ya no me sirve de nada, cuando lo único que deseo es recorrer las calles contigo cogidos de la mano; pero ya no estás, no sé nada de tu vida, pasan las semanas y ésta ausencia crece,  tu silueta empieza a desvanecerse y el olor a ti ya no lo encuentro en nuestras sábanas. Dime amor mío, ¿qué debo hacer para poder soportar este destino magullado, que necesita ser escrito para no ser olvidado?, dime amor, porque a mí ya se me están acabando las ideas y el puente empieza a quebrarse por la mitad, mientras yo caigo a la profundidad de una abismo donde dragones me consumen entre destellos de fuego que no saborean mi cuerpo, ya un poco roto.

De mala gana empiezo a esperarte, mientras paso horas fumando y escribiendo melopeas absurdas que fracasan cada vez que llego al final de algún punto suspensivo, basta suponer que el tiempo resolverá esta incógnita que ahora me ahoga, que me asfixia y no me deja respirar; pero ya que importa, morir quisiera para dejar de sentirte aquí dentro, donde nadie puede ver ni sentir cómo mi corazón se detiene entre un palpitar y el otro. Fuiste un egoísta al creer que lo que estabas haciendo era comprar mi cariño con versos, que ahora son simplemente palabras sin sentido; y entiendo que lo único que deseabas era usarme como una de tus putas, a las que hace meses te gustaba  visitar para suplir tu vacío sexual, y yo ciega ante ti, me acorrale en un mundo al que no deseaba permanecer cuando creía que tú eras solo para mí.

Este sexto cigarrillo se quema lentamente, mientras el insomnio me absorbe al destierro de la realidad, no sé ya cuánto tiempo llevo aquí encerrada, sin comer y lidiando con el alcohol que anestesia en instantes este dolor tan profundo que ni el abismo más grande podría compararse, pero insisto en protestar ante tu partida, lo único que deseo es encontrarte, que regreses a mi lado, que sigamos escribiendo nuestra historia en versos sobre nuestros cuerpos, hacer el amor desenfrenadamente, salir para beber y consumir marihuana y así ir a visitar a nuestros amigos, que aún nos esperan en el Parque Nacional, especialmente mi amigo el árbol, quiero hablar con él y hacer algo para que los perros dejen de orinarlo cada vez que se acercan a él, te extraño, quiero recobrar mi vida, pero ahora me desvanezco, porque mi vida depende de ti, y sin ti simplemente no soy nada.


Dame una señal, por favor. Manuela Zimmerman.

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